Ya sabes que las suegras tienen un grado en limpieza doméstica. Si quieres caerle bien a la tuya, lo primero que debes cuidar cuando la invites a casa es la limpieza. Límpialo todo a conciencia, desde el pomo de la puerta hasta la última baldosa del baño.
Cuando vayas a conocer a tu suegra, tienes que dar la impresión de ser una persona limpia y sana. Olvídate de la ropa y complementos estrafalarios, el maquillaje excesivo (a excepción del corrector de ojeras) y los zapatos de tacón alto. Trata de dar una buena imagen, pero que parezca natural, y que no se note que anoche estuviste de copas hasta las 4.
Si tu suegra viene de visita a casa, asegúrate de llenar el frigorífico con lo mejor del súper: verduras frescas, queso del bueno y comida sana. Seguro que tu suegra se preocupa mucho por lo que come tu pareja, y así le dejarás claro que tú también lo haces.
Si tu suegra es de las que revisan la nevera de arriba a abajo, más te vale deshacerte de todos los alimentos caducados o en mal estado que haya en tu frigorífico. De lo contrario, estará encantada de haber descubierto uno de tus defectos.
Deja que tu pareja sea el protagonista de la noche y lleve las riendas de la conversación, y mantente callado si no te preguntan. Mantenerse en un segundo plano es mejor que agobiar a tu suegra con tu trabajo, tus planes de futuro o tu marca de ropa favorita.
Cuando tu suegra venga a cenar, sírvele un poco de vino barato del supermercado (no de los que se venden en tetrabrik, uno de 6 o 7 euros bastará). Así verá que te preocupas por la calidad, pero también por el precio, lo que te deja en muy buen lugar. Además de demostrar que gestionas a la perfección vuestro presupuesto, le harás ver que no dependes económicamente de tu pareja
Si no estás seguro de que a tu suegra le encante el ajo, evítalo cuando la invites a cenar a casa. Seguro que no quieres que se acuerde de ti cada vez que piense en lo mal que le sentó la comida de esa noche.
Si cocinas verduras o pasta para tus suegros, cuécelas de más. A no ser que se trate de expertos gourmets, la generación de nuestros padres no disfruta demasiado con la comida "al dente". Sobre todo, procura que no pierdan sus dentaduras.
Si cocinaras sólo para ti y tu pareja, seguro que no te tomarías la molestia de preparar un buen postre casero. Pero cuando tu suegra cene en casa, sorpréndela con un postre muy elaborado, como una deliciosa tarta de chocolate o un hojaldre de ciruela. Además de demostrarle que dominas el tema, también le has dejado claro que eres capaz de pasarte horas cocinando sólo para agradarla.
Y si comprar flores para tu suegra no es tu estilo, no olvides tener siempre a mano unos deliciosos bombones a la hora del café. ¿A quién no le gusta el chocolate? Tu suegra estará encantada, y tu suegro aprovechará la ocasión para pasar por alto su régimen bajo en grasas y colesterol.






